El proceso de dibujar debe entenderse como la primera herramienta gráfica de expresión humana. Es lo primero que se tiene “a la mano” para hacerse entender y también para explicarse a sí mismo una idea para alcanzar la claridad. La expresión gráfica manual es la primera aproximación al mundo de la construcción y a la interpretación, ya sea por una cuestión experimental o de representación. Existen varios tipos de dibujo, con finalidades comunicativas y estructurales diferentes, entre ellos se encuentran: el dibujo explicativo, el dibujo traductor de pensamiento, el dibujo de construcción, el dibujo de representación, etc. Cada uno de ellos, enmarcado bajo unas consideraciones utilitarias diferentes soportadas bajo la necesidad del “dibujante”.
El dibujo se manifiesta entonces como un proceso de pensamiento individual y una necesidad frente a la comprensión espacio-temporal que permite abordar simultáneamente aspectos como diagramación, composición, escala, proporción, ritmo, figura-fondo, profundidad de campo, superposición, armonía, unidad, desintegración, fragmentación y muchos otros conceptos. Respecto a la figura humana, se constituye como punto fundamental dentro del proceso de expresión de conceptos e ideas en el diseño industrial, en tanto que es el hombre y sus necesidades precisamente la finalidad del objeto a diseñarse.

